Fitoterapia

Con el desarrollo industrial y de ciencias como la química, el estudio de las plantas medicinales se vuelve científico.

Fitoterapia es la ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal con finalidad terapéutica, tanto para prevenir, paliar o para curar un estado patológico.

Las plantas medicinales se utilizan por lo menos desde hace 5000 años pero posiblemente se remontan a las tribus prehistóricas, en aplicaciones mágico-religiosas, donde los chamanes y los brujos eran la única atención sanitaria.

Haciendo un pequeño recorrido por la historia, se sabe de cierto que los antiguos egipcios utilizaban numerosas plantas con fines curativos, algunas de las cuales son muy apreciadas en la actualidad por sus virtudes medicinales. Podemos citar por ejemplo, el Carví  y el comino, como carminativos y estimulantes.

En China se ha catalogado más de 7000 especies diferentes de plantas medicinales y su tratamiento se basa más en el sabor, el olor y la temperatura de las plantas que en los estudios farmacológicos de ellas. También Hipócrates de Cos (460-377a.C.), dedicó gran parte de su actividad al estudio de los tratamientos con especies medicinales y a su aplicación en la salud y las enfermedades. El griego Dioscórides, fue el primero en publicar un libro completo sobre plantas medicinales, "De Materia Médica". Aquí en España, el segoviano Andrés de Laguna (1500 - 1568), fue uno de los médicos más eminentes de su época y quien tradujo la obra de Dioscórides.

El descubrimiento de América proporcionó una interrelación de intercambio de especies medicinales en ambos sentidos. Con el desarrollo industrial y de ciencias como la química, el estudio de las plantas medicinales se vuelve científico y se basa en las sustancias que tienen una acción farmacológica, los llamados principios activos que pueden ser sustancias simples, de composición química igual o similar (como los heterósidos o los alcaloides), o mezclas complejas (como los aceites esenciales, las gomas o las resinas).

Las plantas se utilizan muy pocas veces en su estado natural. Todas contienen una cantidad importante de agua, ésta varía en función de la parte de la planta utilizada. Para evitar la pérdida de los principios activos, la solución más clásica y adecuada, es la desecación de la planta.

Diferentes formas de preparar las plantas medicinales:

  • Infusión. Se caliente el agua, se añade la planta cuando arranca el hervor y se aparta del fuego, se deja reposar unos minutos. El tiempo de reposo no superará los diez o quince minutos en función de la planta.
  • Decocción. La planta se hierve durante un tiempo determinado, la ebullición siempre será a fuego lento, se utiliza para las partes no aromáticas y duras de las plantas.
  • Reducción. Es una decocción de más de veinte minutos, se reduce una parte del líquido inicial, se utiliza para las plantas con principios activos inestables por el calor.
  • Maceración. La planta se deja reposar unas horas en agua fría, sirve para extraer principios activos inestables al calor pero solubles en agua.
  • Vinos medicinales. Se preparan casi siempre con plantas secas, en maceración y con un líquido alcohólico.
  • Aceites medicinales. Se preparan igual que los vinos pero con aceite.
  • Cataplasmas. No todas las plantas se pueden usar en cataplasmas y se necesita un medio de transporte o absorción, que normalmente es un paño blanco de lino o algodón.
  • El resto de preparaciones pertenecen al campo farmacéutico.

 

Es imposible separar la historia de la fisioterapia, de la medicina, ambas estuvieron unidas durante milenios, ya que las plantas medicinales eran el principal remedio o fármaco para la práctica médica. Una parte importante de los fármacos actuales derivan, directa o indirectamente, de principios activos de las plantas.